La Premisa Absurda: ¿ser bailarín o no?

Por Jorge Mejía @jorg3mc


A diferencia de otros países, México se ha desarrollado con la idea de que el éxito en la vida depende de la carrera que decidas seguir, y siempre está inundado de los siguientes mensajes: ¡Estudia leyes! ahí está el dinero, si estudias psicología morirás de hambre, ¡el futuro está en la tecnología!, ¿bailarín? No te ganarás la vida, investiga qué es lo mejor que te deja dinero y miles de consejos desiguales y "sabios consejos" de repente hacen que el cerebro sea inmaduro e inexperto. Y en el peor de los casos, los convencen de estudiar una carrera con la absurda premisa de que "nos haremos millonarios".


En nuestro país más del 30% de los alumnos que inician estudios universitarios desertan al poco tiempo, principalmente por cuestiones económicas, sobre todo, por la mala decisión al momento de elegir la carrera que estudiarían. Pero, ¿por qué nos equivocamos? es simple, por miedo a hacer lo que nos gusta y no creer que algo que nos llena al cien por ciento pueda darnos la oportunidad de vivir plenamente, en resumen, nos da miedo ser felices.


En México pocas personas disfrutan su trabajo al máximo, se dan cuenta tarde que la “premisa absurda” en verdad fue absurda y que quizá hubiera valido la pena arriesgar un poco y dedicarse a lo que verdaderamente los llenaba y dibujaba una sonrisa en sus caras.

Lo más seguro es que al leer estas líneas te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto conmigo?, muy sencillo, seguramente alguna vez pasó o ha pasado por tu mente dedicarte profesionalmente a la danza pero no lo has hecho por temor a no ganar suficiente dinero o por la falsa idea de que un bailarín no es un profesionista.


Si este es tu caso, permíteme felicitarte, ¡has tomado la decisión correcta!, porqué ser bailarín no se trata solamente de dinero, se trata de pasión, de luchar por un sueño, de comunicar historias que inspiren a través del cuerpo, pero sobre todo de jamás rendirse sin importar lo complicado del camino. Si a pesar de lo anterior, decidiste ser bailarín, no te felicito, te invito a luchar por la danza, a dignificar esta profesión que en otros países es considerada de primer nivel y que en México, desafortunadamente no se valora, te invito a prepararte, a educar al público, a cobrar lo justo por tu trabajo y acabar de una vez por todas con la premisa absurda y transformarla en arte.


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